Varios son tildados de fanáticos por defender a sus hijos, hoy entregaron carta dirigida al presidente Sebastián Piñera E.

Mañana se votara la ley ESI, de ser aprobada será: ¿Un gran paso para nuestra sociedad? o ¿La destrucción de la familia y nuestros hijos?

Hoy 14 de Octubre de 2020, fue entregada una carta dirigida al presidente Sebastián Piñera, por lo que ocurrirá mañana, la votación del proyecto ESI


Señor Presidente:
Le escribimos porque pensamos que usted, como Presidente de todos los chilenos y como padre de
familia, comprenderá bien la gravedad de los problemas que plantea el proyecto de “Ley que establece bases generales para la educación afectiva y sexual de niños, niñas y adolescentes en los establecimientos educacionales, y modifica normas legales que indica”. En caso de que se aprobara en el Congreso, usted tendría la autoridad y el poder para vetarlo. Como usted sabe, este proyecto está en frontal contradicción con la ley que sobre la misma materia se promulgó en el año 2010 (la ley 20.418), particularmente porque esta ley respeta el derecho preferente de los padres en la educación de sus hijos y el derecho de los establecimientos educativos a tener un proyecto educacional propio. El actual proyecto, en cambio, por su arquitectura básica, excluye estos derechos.


En efecto, al consagrar como un derecho del niño la educación en sexualidad, afectividad y género,
sobre todo si se combina con el proyecto de ley de garantías de la niñez, este proyecto excluye realmente la potestad de los padres de oponerse a los programas que se diseñen conforme a los objetivos que, según se establece en el artículo 2, debe alcanzar este tipo de educación, y esos objetivos son contrarios a las tradiciones de la gran mayoría de los padres chilenos.

Dichos objetivos son los siguientes: (a) transmitir conocimientos actualizados (es decir, supongo, conforme al último lineamiento de la OMS); (b) prevenir violencia de género (en primer lugar), con toda la carga ideológica de esta expresión; (c) prevenir embarazos no deseados; (d) inculcar el respeto a la
diversidad de orientación sexual y a la identidad y expresión de género; y (e) fomentar en los estudiantes una sexualidad libre.

Con la introducción de la perspectiva de género desde el parvulario, la aplicación de este proyecto producirá una masiva disforia de género entre nuestros niños y adolescentes. Pero, además, señor Presidente, “liberar la sexualidad” como dice este proyecto, es destruir la libertad de la persona y poner las bases para la total destrucción de la familia, lo cual es contrario a la Constitución, y a la intención de los padres que quieren educar a sus hijos para que sean personas cabales.


Esto implica que este proyecto impondrá una visión única, y muy discutible, del hombre y de la
realidad, la visión propia de la ideología de género y de la sexología, fundadas por los doctores Alfred
Kinsey, Harry Benjamin y John Money. Y es por esto, en primer lugar, que venimos a pedirle que, de
ser aprobado este proyecto, ejerza su potestad de vetarlo.


En segundo lugar, aunque el artículo 1 reza que se debe “resguardar especialmente la indemnidad
de niños, niñas y adolescentes, entendida esta como el derecho a no ser expuestos a la realización,
observación y/o participación en actos de connotación sexual inapropiados para su edad y grado de madurez”
, entendemos que lo que sea apropiado para cada edad deberá determinarse a la luz de los antecedentes del proyecto. Pues bien, en los antecedentes se cita el caso de Holanda como uno de los que inspiran este proyecto, y se apunta que en Holanda se sigue los “Estándares de Educación Sexual para Europa” de la OMS. Además, en el artículo 2 remite a los instrumentos internacionales en esta materia. Por tanto, para determinar lo que sea apropiado para la edad se entenderá a la manera como lo entienden la OMS y la UNESCO. Pero esas maneras son diametralmente opuestas al espíritu de nuestra Constitución, al derecho preferente de los padres de educar a sus hijos y, en verdad, a la indemnidad sexual de los niños.


En efecto, según el citado documento de la OMS (pp. 54-70, Matriz, en la versión española), es
apropiado hablar a los niños de 0-4 años sobre la masturbación y ellos se masturban, tienen derecho
a explorar su identidad de género (que no es la identidad masculina o femenina, sino la identidad
construida a que se refiere la ideología que se nos quiere imponer) y deben comenzar a comprender
la igualdad de género; de 4 a 6 años los niños hacen juegos sexuales desnudos y también se
masturban; entre 7 y 9 años tienen fantasías homosexuales y se masturban; entre 6 y 9, hay que
mostrarles relaciones sexuales con penetración y hablarles de la diferencia entre amistad y lujuria;
también hay que mostrarles los roles de género; entre los 9 y los 12 años, antes de que estén
sexualmente maduros según el mismo documento, hay que enseñarles todos los anticonceptivos; a
los 12 años “aumenta la masturbación”; y entre 15 y 18 años tendrán coito heterosexual, después
sexo oral y finalmente anal. Aquí hay, por tanto, un problema serio. En toda la redacción del proyecto
se nota una gran hipocresía, porque se dice que los jóvenes holandeses, a causa de su educación en
ESI según el modelo de la OMS son menos activos sexualmente, pero al mismo tiempo se suscribe el
modelo de la OMS, que sostiene que es bueno que tengan sexo heterosexual, oral y anal los adolescentes de 15 años.


Por otra parte, según los Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad de
la Unesco de agosto de 2009 y de 2018 también se debe enseñar a los niños de 5 años que la masturbación es placentera, no produce daño, pero debe hacerse en privado (2009). En el 2018, por
el escándalo producido, se retrasó esta enseñanza en el documento de la UNESCO hasta los 9 años.
Nótese bien: unos burócratas sin ningún título para gobernar, se sienten con el poder para imponer
el modo de la educación en una materia de la que depende profundamente el carácter de las futuras
generaciones y toda la configuración familiar y social de Chile. Esto no debe permitirse. Es, por tanto, muy peligroso el artículo 1, sobre todo visto a la luz de los antecedentes del proyecto. Por esta razón le rogamos que use su potestad constitucional de vetar este proyecto de ley, si llegara a ser aprobado por el Congreso.


En tercer lugar, el artículo 2 dice que de los 4 a los 10 años (parvulario a 4to de básico), el foco se pondrá en el auto-cuidado y el auto-conocimiento. Pero en el contexto de la educación sexual integral, esto significa exploración de sus órganos genitales y de los placeres que tocarlos proporciona. Si esto se pone en conexión con los documentos internacionales antes mencionados, hay razones serias para preocuparse. También por este motivo le rogamos que, en caso de ser aprobado este proyecto en el Congreso, use su facultad de vetarlo.


En cuarto lugar, en ese mismo artículo se establece que la educación sexual se imparta no como un
ramo diferente de los otros, sino que se incorpore como una parte de los otros ramos. Esto pone dificultades para el pin parental que se ha usado en otros países para asegurar el respeto al derecho
preferente de los padres en la educación de sus hijos, porque, ¿cómo se opondrán los padres a que
sus hijos asistan a cursos de matemática, lenguaje, etc.? Sospecho que es éste el fin de esta disposición: dificultar el pin parental. Por cierto que en esto se sigue el modelo argentino, en el que se descubre una filosofía semejante a la positivista en el sentido de que pretende ser una nueva metafísica presente en toda la cultura. Pero es absolutamente materialista y reduccionista. Supone que la sexualidad tiene la clave de toda la realidad y que, por tanto, hasta las matemáticas deben enseñarse bajo la óptica de la educación sexual integral: es la vía para la sociedad lesbiana socialista que soñaba Shulamith Firestone, y que ciertamente no concuerda con el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos. Por eso venimos a pedirle que ejerza su facultad constitucional de vetar este proyecto, si resultara aprobado en el Congreso.


En quinto lugar, aunque el artículo 3 da potestad a los sostenedores de los colegios para elaborar los programas relacionados con la educación sexual, etc., ordena que se ajusten a lo establecido en la ley. Aquí vemos de nuevo el double speak orwelliano que ha usado la mayoría de la Comisión de Educación. Porque esto, téngalo por seguro, sí que se va a fiscalizar estrechamente. Y el proyecto en su artículo 5 da facultades de policía administrativa en este materia a la Superintendencia de Educación, conforme a la ley 20.529 sobre el Sistema de Aseguramiento de la Calidad en la Educación, como si la calidad en la educación consistiera en la ideología de género, y no en que los niños aprendan a leer, escribir, calcular, conozcan historia seria, etc. La intención del proyecto se delata en el artículo 7, que deroga el inciso 4 del artículo 1 de la ley 20.418, que establecía una verdadera y real libertad de los establecimientos educativos para programar la educación sexual en armonía con sus propios proyectos educativos. Por esto le pedimos que ejerza su potestad de veto, de ser aprobado este proyecto en el Congreso.


En sexto lugar, se impone que los programas se ajusten a “información objetiva, basada en evidencia
científica” (artículo 3). Pero la educación en la sexualidad es una parte de la moral. La invocación de
la “ciencia de la sexualidad”, fundada por Kinsey, para limitar los programas de los colegios, equivale
a suscribir la falacia naturalista (criticada por G. E. Moore) y a imponer una pseudo-ciencia al derecho preferente de los padres y a los proyectos educativos de los colegios. También por esta razón le pedimos que, de ser necesario, ejerza su potestad de veto.


En séptimo lugar, impone la obligación este proyecto de contratar para que hagan esta parte de los
ramos exclusivamente personas con “credenciales profesionales” (artículo 4d), de manera que en
este asunto básicamente ético, los colegios tendrán que contratar a personas con títulos en “teoría
de género” o en «sexología» y otras ramas de la pseudo-ciencia que los nuevos ideólogos quieren
imponer a Chile. Éste es otro motivo para vetar este proyecto de ley, de ser necesario.


Señor Presidente: ya hemos visto en Chile abusos graves contra la inocencia de los niños y
adolescentes, a pesar de que no tienen cobertura legal
. Revísese, por ejemplo, este texto, 100
Preguntas sobre sexualidad adolescente (http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/100-
Preguntas-Sobre-Sexualidad-Adolescente.pdf), editado por la Municipalidad de Santiago en 2016.
No es raro que los colegios privados, amparados en el inciso 4 del artículo 1 de la ley 20.418 sean,
sin embargo, hostigados por funcionarios del Ministerio de Educación en materia de educación en
sexualidad. Si este proyecto se aprobara y usted no lo vetara, se haría responsable de lo que pasará
con los niños en Chile.


Por todas las razones expuestas, en nombre de la inocencia de los niños chilenos, en nombre del
derecho preferente de los padres de educar a sus hijos, en nombre del derecho de los sostenedores
de colegios a tener un proyecto propio, en nombre de las tradiciones de este país y de su independencia, y en nombre de su Constitución, venimos a rogarle que, de ser necesario, vete este
proyecto de ley cuya autora principal es una diputada que obtuvo menos de 14.000 votos
.
Sin otro particular, lo saludan atentamente,


Cecilia Iturriaga de Freire
Coordinadora Agrupación
Padres Ciudadanos


Pamela Pizarro
Directora Ejecutiva
Fundación Cuide Chile

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